
De Marlysa D. Gamblin
Los latinos tienen el doble de probabilidades de experimentar hambre y pobreza que los hogares en general, y las familias latinas con inmigrantes indocumentados enfrentan tres veces más probabilidades.
Un documento publicado recientemente por el Instituto de Pan para el Mundo esboza las razones por las cuales las familias latinas se encuentran entre los grupos más vulnerables y enfrentan hambre y pobreza a tasas más altas. La discriminación racial fue la principal razón. Los latinos, junto con afroamericanos y nativos, experimentan discriminación racial en el mercado laboral, en la atención médica que reciben, la vivienda para la que son elegibles, y dentro del sistema de justicia penal.
Además de la discriminación racial, el documento destaca cómo las mujeres de color experimentan discriminación de género. En promedio, las latinas ganan cerca de 55 centavos por cada dólar que ganan los hombres blancos. Para ganar tanto como los hombres blancos, las latinas tendrían que trabajar 10 meses más. Esto se debe principalmente a que el mercado laboral segrega a las mujeres de color concentrándolas desproporcionadamente en los diez empleos con salarios más bajos en el país, incluyendo el trabajo de propinas. Con un trabajo basado en propinas, las latinas pueden ganar desde 2.13 dólares la hora.
Una madre soltera con tres hijos en un trabajo de salario mínimo tendría que trabajar 130 horas a la semana sólo para sobrevivir. Es probable que los trabajadores que viven de propinas trabajen aún más. Pero ¿es realista o incluso posible trabajar 130 horas a la semana cuando la semana sólo tiene 168 horas en total? Esto significaría que la madre dormiría menos de cuatro horas por noche sólo para sobrevivir. Esta realidad explica por qué los hogares encabezados por mujeres latinas son más propensos a experimentar hambre o pobreza que la familia latina en general. En lugar de ser dos veces más propensos a inseguridad alimentaria o vivir por debajo de la línea de pobreza como el hogar latino general, los hogares encabezados por latinas son tres veces más propensos.
¿Qué se puede hacer? Si la discriminación de raza y género son las fuerzas que aumentan las tasas de hambre y pobreza entre los latinos, ¿cómo debemos abordar la discriminación? En el documento se esbozan seis recomendaciones sólidas para abordar la desigualdad racial y de género. Una de las más importantes es que el gobierno federal identifique prácticas y políticas en cada agencia que ignore la desigualdad racial o de género o ayude a aumentarla. Una vez hecho esto, el documento recomienda actualizar las regulaciones y políticas necesarias para hacer frente a estas lagunas.
Mientras tanto, dado que los hogares latinos tienen más probabilidades de experimentar hambre y pobreza que la población en general, el documento también recomienda proteger e incluso fortalecer la red de seguridad social. No debemos olvidar a las familias que sufren hambre y pobreza como resultado de la discriminación. Así, mientras que el gobierno identifica la forma de abordar la discriminación y terminarla por completo, también debe fortalecer los programas que apoyan a las familias que luchan.
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Marlysa D. Gamblin es asesora nacional de políticas y programas para poblaciones específicas en el Instituto de Pan para el Mundo.
Una madre soltera con tres hijos en un trabajo de salario mínimo tendría que trabajar 130 horas a la semana sólo para sobrevivir.
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